En 2025 aprendí muchas cosas sobre mí, a través de lo que viví y de cómo elegí transitarlo

Aprendí que pude atravesar procesos intensos y profundamente transformadores, especialmente vinculados a la salud, y que aun en medio del miedo y el cansancio busqué ponerle palabras, sentido y luz a cada etapa. Aprendí a celebrar logros que no fueron fáciles, sin minimizar el dolor del camino recorrido.

Descubrí en mí una mirada cada vez más humana y empática, tanto en lo personal como en lo profesional. Entendí que acompañar desde la escucha, el respeto y la dignidad del otro es una forma de sanar también.

Confirmé que mi fe y mi espiritualidad son un sostén fundamental. Que en Dios y en Su Palabra encuentro fortaleza, consuelo y una esperanza real, construida día a día, incluso en los momentos más difíciles.

Reafirmé cuánto me importa la educación y el acompañamiento terapéutico. Comprendí que mi compromiso con niños y adolescentes nace del deseo profundo de incluir, comprender y potenciar, mirando más allá de los diagnósticos.

Aprendí a valorar aún más el poder de las palabras. A elegirlas con cuidado, con calidez y con verdad, sabiendo que también pueden abrazar, sanar y dar alivio.

Y sobre todo, aprendí que necesito expresarme: para agradecer, para despedirme, para concientizar y para compartir lo vivido. Porque al hacerlo, no solo me ordeno por dentro, sino que también puedo acompañar a otros.

2025 me enseñó que soy más fuerte de lo que imaginaba, más sensible de lo que creía y más comprometida de lo que jamás dudé.
Mi deseo para 2026 es que sigamos caminando juntos.

Lic. Rosana Ramírez, psicopedagoga.
Fundadora de Crear y Aprender.
Tel. 3757 330922.