
La vuelta de las vacaciones no es sencilla; debemos ajustar rutinas y horarios. Lo más conveniente es comenzar unos días antes con actividades como organizar las mochilas, el uniforme, los útiles, etc., que nos vayan anticipando y ordenando mentalmente para lo que se viene.
Es importante regular las horas de sueño, tanto la hora de acostarse como la de levantarse, para que se acerquen progresivamente a los horarios escolares.
También es recomendable limitar el uso de pantallas, que durante el período de vacaciones suele aumentar considerablemente.
Prepararnos emocionalmente es clave: podemos destacar los aspectos positivos del regreso, como el reencuentro con amigos y la oportunidad de nuevos aprendizajes.
Conversar con nuestros hijos sobre sus miedos y ansiedades, validando lo que sienten, y ofrecerles un espacio de escucha activa como adultos disponibles y accesibles cuando necesiten expresar este tipo de emociones.
Asimismo, es sumamente importante realizar los controles médicos anuales de manera consciente, no solo para presentar la ficha médica, sino también para prevenir y detectar a tiempo cualquier dificultad de salud que pudiera aparecer.
Comenzar el año escolar no tiene que vivirse como una carrera contra el tiempo, sino como una oportunidad para crecer en familia. Cada inicio trae desafíos, pero también nuevas posibilidades, aprendizajes y experiencias que fortalecen la autonomía y la confianza de nuestros hijos. Con organización, acompañamiento y una mirada positiva, podemos transformar la ansiedad en entusiasmo y el miedo en seguridad. Recordemos que lo más importante no es que todo sea perfecto, sino que nuestros niños se sientan sostenidos, escuchados y acompañados en cada paso de este nuevo comienzo.
Lic. Rosana Ramírez, Psicopedagoga, fundadora de Crear y Aprender. Puerto Iguazú, Misiones. Tel.: 3757 330922

