Esta fecha fue elegida en conmemoración del nacimiento del psiquiatra austríaco Hans Asperger, quien describió por primera vez las características de lo que hoy conocemos como Trastorno del Espectro Autista (TEA) nivel 1 de apoyos.
El TEA nivel 1 —también denominado durante mucho tiempo como “de alto funcionamiento”— se caracteriza por una cognición promedio o superior y la presencia de lenguaje, pero con desafíos que suelen pasar desapercibidos: dificultades leves a moderadas en la comunicación, en la interacción social y en la flexibilidad del pensamiento y la conducta. Son dificultades reales, aunque no siempre visibles.
El diagnóstico temprano es una herramienta clave para mejorar la calidad de vida. Desde edades tempranas pueden observarse interacciones sociales poco exitosas, dificultades para comprender chistes, ironías, gestos, lenguaje no verbal o expresiones faciales, así como rigidez mental o conductual e intereses restringidos o especialmente intensos. Detectar a tiempo no es etiquetar, sino comprender mejor para acompañar mejor.
Recibir un diagnóstico de TEA nivel 1 no implica no necesitar apoyos. Por el contrario, significa reconocer que cada persona requiere acompañamiento adecuado en las distintas etapas de su vida, favoreciendo su desarrollo social, emocional y personal, respetando siempre su singularidad.
Hoy no solo recordamos una fecha: invitamos a mirar con más empatía, a derribar prejuicios y a promover una inclusión real en los ámbitos educativo, laboral y social. Porque todas las personas tienen derecho a una vida plena, con oportunidades, respeto y reconocimiento de sus capacidades y necesidades.
Lic. Rosana Ramírez, Psicopedagoga, fundadora de Crear y Aprender. Puerto Iguazú, Misiones. Tel.: 3757 330922


